DOLORES CON ESPERANZA

DOLORES CON ESPERANZA: Construyendo muros y SALUD MENTAL después de la catástrofe

Abril 2016

Dra. Magdalena García Trovero (*)

(*) Psiquiatra de niños y adolescentes, Terapeuta y supervisora EMDR, ADJUNTA a la Dirección de Salud mental de ASSE

 

Todos los seres humanos y por tanto las comunidades en las que habitamos, nacemos provistos de recursos biológicos, mentales y emocionales, para hacer frente a las adversidades inherentes a la vida. En las primeras etapas del desarrollo, esos recursos del cachorro humano van a estar íntimamente vinculados a los recursos de sus cuidadores más próximos (padres, abuelos, cuidadores, maestros etc.) 

Es así que, ante un suceso o situación que se perciba como amenazante, se activan las alarmas internas localizadas en el cerebro (sistema límbico) para hacer frente a la situación o, si se trata de un niño, buscar protección en su cuidador.

Pasada la crisis, el “modo alerta cerebral” vuelve a la calma así como la respuesta fisiológica que generó en el cuerpo preparándolo para las respuestas posibles: la huida, el ataque o el acecho inmóvil (taquicardia, tensión muscular sequedad de boca, pelos erizados entre otros) Una cuarta respuesta posible aparece cuando la amenaza se cierne sobre toda una población: refugiarse en la “manada”.

Llamamos experiencia traumática a toda experiencia que excede la capacidad de enfrentar, “procesar” y “guardar” que posee el cerebro, generando sintomatología que evidencia que la “alarma interna” permanece encendida sin poder retornar a la calma.

La respuesta diseñada para proteger de la amenaza y luego desactivarse deja de ser protectora para pasar a ser perturbadora al no poder apagarse.

En la tarde del 15 de abril una amenaza apareció sobre la ciudad de Dolores, en pocos minutos, la amenaza se transformó en catástrofe, y se activaron en toda la población las respuestas posibles antes descriptas: gente que corría buscando refugio, personas que permanecían congeladas en su sitio, niños y adolescentes que buscaban protección en sus cuidadores, en sus maestros, en sus profesores. Mientras los techos volaban y los muros caían y el ruido ensordecedor del huracán encendía todas las alarmas en la mente y emociones de la población. Los integrantes de los equipos de salud en pleno (médicos, enfermeros, auxiliares de servicio y cocina, choferes etc.) tanto de ASSE como de la mutualista, sobreponiéndose a sus propias pérdidas, respondieron ininterrumpidamente a las demandas de atención. Las instituciones vecinas acudieron a brindar apoyo y recibieron heridos en sus instalaciones. La cuarta forma de respuesta se había activado: todos se refugiaban en la manada solidaria.

Esa solidaridad no se hizo esperar en el resto del país que ofreció sus manos, sus recursos materiales y sus saberes. Así fue con los profesionales de la salud mental que se presentaron en sus sociedades científicas y agrupaciones, en  las facultades de Medicina (Cátedras de Psiquiatría y Psiquiatría pediátrica) y Psicología, en el Ministerio de Salud y  en la Dirección de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables de Asse para ofrecer sus servicios.

En diferentes instancias de trabajo y visitas se coordinaron desde la Dirección de Salud Mental con todas las instituciones participantes acciones para poder dar respuesta lo más organizada y amplia posible a las necesidades de la población.

 Para una primera fase de intervención en la cual nos encontramos se priorizó el cuidado y atención de todos aquellos equipos que cuidaron a la población durante el tornado y los días siguientes.

EMDR Uruguay- Ayuda  Humanitaria, con 29 terapeutas voluntarios  ( algunos de ellos integrantes de los Equipos de Salud Mental de Asse) entrenados en asistencia en catástrofes, comenzó a brindar ayuda, el  7 y 8 de mayo, a los equipos de Salud ( de ASSE y CAMS ) mediante una intervención altamente específica ( protocolo grupal integrativo) que se ha utilizado en el mundo en situaciones similares y que es recomendado por la OMS como de primera elección en estos casos ,ya que apunta tanto a aliviar los síntomas de “alarma prendida” como a  potenciar los recursos emocionales de las personas,  previniendo así la aparición de trastornos a más largo plazo .

Los muros comienzan a levantarse y la Salud Mental de las personas a reconstruirse con esperanza, con participación de la “manada solidaria”, que para eso hemos sido diseñados.